TEMA 14 – LA DANZA

INTRODUCCION

La danza es el arte de mover el cuerpo de un modo rítmico, con frecuencia al son de una música para expresar una emoción o una idea, narrar una historia o simplemente disfrutar del movimiento mismo.
Aunque no hay una evidencia concreta, cabe suponer que la especie humana bailó desde el principio de su existencia. La evolución de la danza, paralela a la historia de la humanidad, nos lleva a afirmar que se trata de una disciplina con una profunda tradición histórica. Sin embargo, existe una desinformación generalizada al respecto.

• Creación artística no constatable, ya que ni los antiguos sistemas de notación, ni los actuales sistemas videográficos pueden llegar a reflejar todos los matices de la obra de arte.
• Escasa formación humanística y literaria de los profesionales de la danza, que dificulta la teorización de este arte y, por tanto, su legitimación.
• Escasez de biografía sobre danza, siendo en su mayoría esfuerzos sobre el carácter expresivo y no formal de la danza.

Como consecuencia de estos hechos, la teorización de la danza en su mayoría proviene de profesionales ajenos a la tradición histórica escrita, oral o vivida de la danza, acrecentando a veces el confusionismo existente en cuanto a nomenclatura, clasificación e identificación de géneros, dificultando así su aplicación en el ámbito educativo (currículos de primaria y secundaria). En un intento de aclarar ésta situación delimitaremos las grandes formas o géneros de danza incidiendo en los valores pedagógicos que cada uno conlleva. Creemos que esta información es fundamental para que el docente pueda seleccionar y aplicar un género o estilo de danza, en función de sus objetivos.

Son muchos y variados los estilos de danza que podemos encontrar en la actualidad, tantos, que serían imposibles de reflejar en esta comunicación, sin embargo, la mayoría de ellos pertenecen a formas genéricas de danza bien definidas a lo largo de su evolución histórica. Cada una de ellas supone un género claramente delimitado y que, sin embargo, es fruto de confusión, ya que las formas de danza siguen vivas, abriéndose a continuas influencias e interrelacionándose entre sí. 

Actualmente, la mayoría de las formas genéricas tradicionales de danza, son utilizables y aconsejables en el ámbito educativo, ya que por los valores pedagógicos que conllevan, pueden ser de gran utilidad a la hora de conseguir una educación integral de los alumnos. Como expondremos después, el trabajo de cada género, favorecerá la consecución en mayor o menor grado de unos objetivos u otros (tabla 1 y 2). Sin embargo, hay que dejar claro, que la práctica de cualquiera de los géneros reportará los siguientes beneficios en el plano motor, socio afectivo y cognitivo, de
quienes lo practiquen:

Existen diferentes formas o géneros de Danza.

 

DANZA CLÁSICA

Estilo de danza que nace en el siglo XVI en Francia como soporte estético basándose en movimientos rítmico-corporales de los espectáculos de exhibición mímica llamados “Ballets de cour”.
Será en el siglo XVIII, cuando se termine de delimitar una técnica concreta de danza clásica, alcanzando su máximo apogeo con el “Ballet Romántico” y ascendiendo plenamente a la categoría de arte.
Hay que entender que la danza clásica no es sinónimo de ballet. El ballet es la danza clásica vinculada a una parte mímica o de representación teatral, poco a poco surgirá una ruptura entre ambos aspectos para convertirse en un estilo propio de danza académica que ha servido de base técnica a muchos otros estilos de danza.
Quizá la danza clásica sea la más fácil de identificar, ya que posee rasgos distintivos claros que la diferencian de otros estilos:

*Ausencia de movimientos disociados de pelvis y torso
*Utilización de la mínima superficie del pie como apoyo(puntas).
*Rotación hacia fuera de las caderas en todos sus movimientos.

La danza clásica ha hecho del estudio de la postura el elemento fundamental sobre el que se asienta su técnica. Los pasos son fruto del encadenamiento de diferentes combinaciones de estas posturas. Cada postura se trabaja con un control corporal muy riguroso, incidiendo en la precisión de cada contracción muscular, con el fin de conseguir el efecto óptico deseado, que normalmente suele ser de apariencia etérea y de facilidad en la acción.

En la escuela, sería impensable y desaconsejado el trabajo de una técnica pura de danza clásica en toda su extensión. Sin embargo, el trabajo de ciertos elementos, como el control corporal en determinadas posiciones y posturas básicas, incidiendo en los aspectos de equilibrio, bienestar y economía, puede ser positivo y transferible a la ejecución de otros estilos de danza más libres y a otras prácticas motoras, incluyendo las actividades de la vida diaria.

FOLCLORE

Una danza folclórica es un reflejo del carácter y la cultura de un pueblo, puesto que la ha ido moldeando a través del tiempo, imprimiéndole esos movimientos con los que se siente identificado.

La danza regional (folclore) es siempre la colectivización de una manifestación o iniciativa individual originaria. Una danza no es solo popular porque sea el pueblo quien la haya creado, ya que no es la “creación”, sino la “adhesión” lo que la hace popular, asumiendo así categoría de folclore. En el ámbito de la enseñanza, el estudio del folclore aporta especialmente una mejora en el proceso de socialización, fomentando valores como el respeto, la integración y
cooperación. Esa diversidad propia y característica del folclore va a ser gran fuente de riquezas en las relaciones humanas.

Las danzas folclóricas en su mayoría son danzas colectivas, el hecho de que cada uno tenga su papel en la danza grupal, hace que cada persona se sienta importante e indispensable para que todo funcione bien, integrándose todos en un proceso en que cada pieza es fundamental. Esto les ayudará a sentirse iguales ante un fin a conseguir, sin que ello implique discriminación respecto a otros, al carecer de carga competitiva.

Es importante en una danza grupal que todos hagan un esfuerzo por adaptarse entre ellos y saber ceder en determinados casos, descubriendo que con la aportación de todos son capaces de llevar a término algo que uno solo jamás hubiera podido hacer.

En definitiva enseñar a nuestros alumnos a valorar las diferencias y semejanzas con los demás a través del folclore, nos servirá como base de actitudes flexibles que incidirán fuera y dentro de la vida escolar.

DANZA CONTEMPORANEA

Surge como rechazo y alternativa ante el elevado tecnicismo y academicismo que la danza clásica había llegado a desarrollar en el siglo XIX, siendo François Delsarte el precursor que estableció los principios fundamentales de la entonces llamada danza moderna, una danza libre en la cual todos los sentimientos tendrán su traducción corporal propia. El término danza contemporánea lo introdujo la crítica en 1926.
Ésta danza que nace con Isadora Duncan, crece con Denishawn y madura con Marta Graham, evolucionará con Alwin Nikolais, Merce Cunningham y los postmodernos hacia la danza contemporánea, una danza libre donde la expresión personal y el gesto del bailarín predomina en función de la fuerza de la emoción, basando la esencia de sus movimientos en:

• Movilización completa del cuerpo por la expresión, dando prioridad al torso y a la zona de la pelvis para obtener gradualmente una movilización del cuerpo entero, ondulaciones, movimientos “centrífugos”, movimientos continuos, movimientos consecutivos de deslizamiento en el suelo y vibrantes en el espacio…
• La expresión se obtiene por la contracción y relajación de los músculos.

Esta forma de danza, como las demás, nos permitirá desarrollar numerosos objetivos en el ámbito motor y afectivo de nuestros alumnos, pero hay que resaltar que por su naturaleza, es el más adecuado para conseguir una mejora en el aspecto comunicativo y expresivo. La necesidad de expresarse es una de las más importantes del ser humano. La danza contemporánea es un medio privilegiado en el plano de la expresión no verbal, ya que implica factores emocionales que
permiten a quienes la practican volver a hallar cierta soltura gestual perdida con el paso del tiempo.

Es fundamental dejar claro que la danza no es un elemento expresivo en sí mismo, tal y como podemos entender el mimo y la dramatización, sino que la expresión responde a un proceso mucho más complejo: la capacidad de comunicar a través de la danza, viene como resultado de la traducción personalizada de una determinada emoción, en movimiento corporal, pudiendo producirse así una comunicación inconsciente con el que observa, ya que las expresiones hacen que estas se trasmitan de una persona a otra, produciéndose un contagio emocional, que puede inspirar diferentes estados de ánimo.

La danza contemporánea debe conciliar el aspecto expresivo y un determinado formalismo (técnica) que permita pasar de la mera expresión emocional a una comunicación consciente, (que también implique la transmisión de un mensaje estético).

DANZA JAZZ Y DANZA MODERNA

Estos dos estilos, aunque originariamente dispares, en la actualidad corresponden a realidades coreográficas muy similares, siendo muy difícil precisar cuáles son las diferencias fundamentales. Esto nos recuerda una vez más que en danza como en cualquier otro arte, no hay espacios cerrados, todas las formas y estilos de danza están vivos, interrelacionándose y nutriéndose de nuevas influencias.
La danza jazz desarrollada a principio de siglo (1917) por los negros americanos, se sirve de técnicas de danza africana adaptándolas a las necesidades de su nuevo ambiente social, resultando una síntesis de técnicas afroamericanas, académicas y modernas. La esencia de esta danza reside en:

• Uso de rodillas en semiflexión.
• Utilización completa del pie en toda su superficie.
• Rápidos traslados del eje de gravedad.
• Ejercicios de aislamiento (isolations) del movimiento en distintas partes del cuerpo.
• Uso de movimientos sincopados y rítmicamente complejos.
• Utilización corporal simultánea de dos o tres ritmos al mismo tiempo.
• Utilización de movimientos con carga sensual.

DANZA DE SALON

Las danzas de pareja (actualmente de salón) tienen sus raíces en la danza de corte que surge en la Europa renacentista, más concretamente en Italia, desde donde se extenderá rápidamente a Francia y España. Ya desde el s. XII existe una separación entre danza popular y danza “medida” que en el Cuattrocento se convertirá en una danza culta que requerirá no solo el conocimiento de su ritmo, sino también el de sus pasos. Estas danzas tenían la finalidad de facilitar
las relaciones sociales, sirviendo como carta de presentación y para reconocimiento social de sus practicantes.

Su evolución nos llevará hacia los bailes que hoy entendemos como bailes de salón tradicionales al imbuirse del carácter de cada pueblo y al estar en contacto con sus danzas populares, dando como resultado final de esta larga evolución danzas europeas tales como la mazurca, polka, vals, etc., que fueron exportadas a América a través de las colonizaciones, donde se mezclarán con los ritmos africanos llegados allí a través del comercio de esclavos, dando como resultado los ritmos afrocubanos, precursores de las danzas latinoamericanas actuales más extendidas, (salsa, merengue, mambo, cha-cha-cha…)

Este género resulta atractivo por su fácil ejecución, ya que utiliza pasos y ritmos sencillos.
Son muy aceptados porque integran a los alumnos en una moda de divertimento social (no olvidemos el auge de los ritmos latinos), siendo aconsejable introducirlos en secundaria, puesto que además de otros objetivos, consiguen eliminar inhibiciones en la capacidad de expresión
mediante contacto físico como forma de comunicación social. Inhibiciones que suponen una barrera expresiva en los adolescentes, acentuada sobre todo cuando se enfrentan al sexo contrario.

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